CENTRO FUNDO 

MORAY

2019

Concurso Internacional de Arquitectura

Finalista 

MORAY

Para los excursionistas Moray y el pueblo de Maras han sido siempre una plataforma antes de bajar al valle viniendo desde el Cusco  por el camino de Chinchero. El camino de ingreso desde la carretera y la llegada en si son parte de la experiencia, es un lugar donde hay bastante menos agua que en el Valle y otras zonas del Cusco, la agricultura depende entonces mucho de las lluvias y el pueblo de Maras como siempre luce casi abandonado aunque esta vez hay algo más de actividad. Entre Maras y Moray, el camino baja por una pequeña quebrada justo antes de volver

a subir a  la Planicie, ahí algunas piedras Incas labradas, son vestigios de antiguos sitios de ofrendas.

 

La aproximación final  abre a las vistas hacia los nevados y toda la zona se percibe como una gran plataforma horizontal de campos de cultivo de muchos tonos que contrasta con la verticalidad de las montañas que se alzan más allá en dirección al Valle Sagrado.  El complejo de Andenes circulares del mismo Moray se revela como una sorpresa en este paisaje horizontal. La continuidad de las líneas de andenes y la relación entre los círculos llama la atención.

Uno necesita la perspectiva, rodear la ruina para entender la majestuosidad del paisaje esculpido.  No hay más, no hay arquitectura, edificios o piedras singulares, es solo la transformación del paisaje, delicada y a la vez poderosa. Para el ojo moderno, es una ruina un tanto más abstracta y a diferencia de otras ruinas incas, acá no parecería que los guías tienen historias míticas o leyendas que contar. Esta es una historia más concreta, de ruina como laboratorio, donde se nos explica que existen diversas temperaturas entre andenes o hay alineamientos definidos con los solsticios o los equinoccios o que las sombras que arrojan las formas circulares  también definen las diversas temperaturas. Un microcosmos de múltiples microclimas coleccionables en un espacio reducido que replicarían muchas sino todas las condiciones climáticas del Tahuantinsuyo. Lo que revela al final el profundo entendimiento de la naturaleza y sus ciclos con fines agrícolas. Una sensibilidad que solo podemos añorar.

 

EL TERRENO

Dentro de este contexto nos alejamos y visitamos el terreno donde se hará el Fundo Centro Moray. La Ruina queda atrás  y en el camino ligeramente ascendente descubrimos nuevas perspectivas hacia la comunidades de Anccoto y Misminay.

Si la loma hacia Moray es más o menos regular  llama la atención la quebrada que le sigue del otro lado y las vistas hacia los campos, cruzados por la pista que viene desde la carrera principal, algunos agricultores  caminan por ahí, apenas si hay autos.   Acá hay aún más tranquilidad que en Moray y el terreno delimitado por la quebrada hacia el Sur es en si mismo una plataforma de observación descendiente hacia las ruinas.

 

EL BORDE

La relación entre la quebrada cobijada y la loma arriba es una de las condiciones más importantes que informa nuestro proyecto. Esto supone dos ventajas importantes. Por un lado en este borde podemos construir hacia abajo, hacia la quebrada son tener que enterrar el proyecto y por el otro lado hacia Moray tener un solo piso visible que se adapta a la topografía horizontal.  De esta manera visto de los alrededores el Centro Fundo Moray se adapta a la topografía y el paisaje y  se funde sin ser una presencia intrusiva.

 

Ocupar el borde como punto de partida nos sugiere entonces un proyecto longitudinal paralelo a la quebrada y según la topografía, de múltiples niveles ascendentes lo que también supone ventajas para el mismo proyecto más allá de la adaptación al entorno.

 

Agazapados en el borde además de darnos la posibilidad de ser menos visibles nos permite balancear la vista unidireccional y profunda hacia Moray y los nevados con vistas más cortas y sensaciones más espacialmente corporales con la misma

quebrada, los futuros árboles y las vistas hacia las comunidades.

 

El proyecto a manera de borde define entonces la frontera natural y es  la continuación natural del camino de Herradura que bordea el terreno matriz.


 

Equipo de proyecto:                                     

Brandon Andía

Alonso Rojas

Antonella Vizcarra

Yasmin Jasahui

Carolina Gonzales

Ubicación:                                            

Moray, Cusco, Perú

Visualización:                                            

VIsualiza Studio